Mi parto en casa, el nacimiento de Alex

¿Cómo fue el parto de Alex?

Intenso, muy intenso. Esa es la mejor descripción.

Llevaba una semana con contracciones de las de “ya se acerca el momento”, a veces incluso rítmicas, cada 4-6 minutos, pero en unas horas se paraban y volvía la tranquilidad hasta pasados un par de días más. La noche del viernes 18 de octubre, viendo el eclipse penumbral, nada. El sábado 19 por la mañana Mercedes me hizo un tacto y apenas estaba un 20% borrado el cuello. Esa noche, luna llena, tampoco, nada de nada. Y el lunes 21 por la noche parecía que empezaba de verdad, contracciones cada 4-5 minutos, 3 horas más tarde salía el tapón mucoso, ya estaba en marcha, mandé un mensajito a las chicas a las 2 de la madrugada, avisando de que igual las llamaba tempranito. “Oído cocina”, contestó Patri. Pero un par de horas después se empezó a parar, se espaciaron las contracciones y a las 4:30 h me fui a la cama. ¿Por qué se paró? Porque estaba sola y quería que Aure estuviera conmigo, cogiéndome la mano, en vez de en el ordenador o roncando en la cama.

El martes 22 por la mañana fuimos a Cabanillas, dejamos a Iker en la casita de Mónica y vimos a Mercedes. Tacto: cuello permeable a un dedo, “de hoy no pasa, esta tarde o esta noche”. Y las preguntas: ¿qué necesitas? ¿por qué se ha parado? ¿se lo has pedido a Aure?… Y una frase para Aure: “estate ahí, las horas que sean, 10-12-20, céntrate, esto es lo más importante en estos momentos”. Nos vamos a casa a descansar, las contracciones siguen cada 10-12-15 minutos. Decidimos dejar a Iker a comer con Mónica. Un poco más tarde se hacen más intensas, cada 10-12 minutos, pero no termina de arrancar.

Aure llama al padre de Iker para que no le vengan a buscar esa tarde porque estamos de parto, el otro le sale con que cumpla el convenio y con que lo tiene que hablar conmigo, a lo que Aure le contesta mandándole educadamente a la mierda.

Mónica nos dice que va a dejar a sus niñas con los abuelos y vendrá a casa con Iker más tarde. Llamamos a Mercedes sobre las 16:30 h – 17:00 h, “seguimos igual, las contracciones son más intensas, pero cada 10 minutos”, nos manda salir a pasear. Me subo a vestirme y Aure sale a por un saco de pellet para recargar la estufa. Según me estoy poniendo el pantalón, se rompe la bolsa y sale el líquido amniótico a chorro, ¡qué alivio de presión!, era como si la tripa, que estaba a punto de explotar, me hubiera encogido en un momento. Llamo a Aure, a gritos para que me oiga, porque estaba fuera, sube, nervioso perdido, como “pollo sin cabeza”, llama a Mercedes y la avisa de que se ha roto la bolsa y el parto ya ha empezado de verdad, esta vez de verdad de la buena. A las 17:15 h rompí la bolsa y las contracciones empezaron a ser cada 2-3 minutos.

En un ratito llega Mónica con Iker, y un poco después Mercedes (comadrona) y Celia (doula). ¡Qué alegría verlas subir las escaleras! Estaba feliz, ya había empezado el parto, ¡por fin!

Patri llegó un poco después, cuando la relevaron de su guardia en el centro de salud, y trajo las cámaras de video y de fotos, aunque a la hora de la verdad no grabamos el final del parto, porque todas las mujeres estaban muy ocupadas (fue un expulsivo rápido e intenso, como todo el parto en general).

Aure no se separaba de mí en la dilatación, yo tampoco le dejaba, le agarraba la mano con fuerza en cada contracción, me colgaba de su cuello y cantaba “la canción de la A”, como le habíamos explicado a Iker, que no se asustó de mis gritos en ningún momento, y eso que seguramente se podían oir tres calles más allá. Entre medias caminaba, me sentaba en la pelota, me metí en la piscina. Iker ya había probado el agua y cuando yo entré, se metió conmigo, me echaba agua caliente con un cazo por la espalda y la tripa, estuvo muy cariñoso y atento, después se fue a jugar con Moni. Salí del agua, cambiamos de posturas, probé tumbada de lado en la cama y empecé a acompañar alguna contracción en lugar de encajarlas o luchar contra ellas. Las contracciones me dolían mucho en la zona anterior del abdomen, justo por encima del pubis. Seguimos caminando, en la taza del wc, pelota y piscina por segunda vez. Ahora ya tenía ganas de empujar, a veces mordía la toalla que había en el borde de la piscina y otras veces mordía a Aure.

El bebé no terminaba de encajarse y rotar, no avanzaba por el canal del parto, mi pelvis se desplazaba en anteversión con las contracciones, en vez de en retroversión. Salí de la piscina. Las chicas me sujetaban el sacro en cada contracción para corregir la posición.

Cambiamos de habitación, fuimos al dormitorio, me senté en la silla de partos, con Mercedes y Aure frente a mí, sentados a los pies de la cama y Celia detrás de mí. Alex no rotaba la cabeza, no se encajaba. Aure estaba nervioso, en apnea, Mercedes puso el ultrasonido y yo escuché las pulsaciones muy lentas, de hecho pensé que eran las mías o las de la placenta, en vez de las del niño. Mercedes me hizo un tacto, había un reborde de 3 centímetros en el cuello del útero, por eso no avanzaba la cabeza de Alex. Le dijo a Aure que no era la situación ideal, pero que estaba todo bien. Le dijo que respirase y él se tranquilizó un poco.

Yo me estuve repitiendo durante toda la dilatación los mismos mensajes, “ya queda menos”, “una menos”, “esta noche dormimos los 4 juntos”… Aure preguntó una vez estando en la piscina: “¿una menos de cuántas?”, jajaja, como si lo supiera alguien.

Me pidieron que empujase, pero en la posición echada hacia atrás en la silla de partos no podía empujar, no tenía fuerza y estaba muy cansada. Me hicieron 2 o 3 rebozos entre Celia y Patri para juntar las crestas ilíacas y abrir las espinas ciáticas. Después Mercedes hizo unas maniobras desde dentro de la vagina para quitar el reborde del cuello del útero y pasarlo alrededor de la cabecita de Alex. Fue un poco molesto, pero era lo que necesitábamos Alex y yo.

Tras la intervención de nuestra gran comadrona, Alex salió rápidamente, en 3 contracciones. Con la primera, descendió toda la vagina hasta la vulva, Mercedes le sujetó la cabecita y me pidió que no empujase. Llamaron a Mónica a gritos para que subiera con Iker. Jadeé para evitar empujar, pero el bebé salía solo. En la segunda salió la cabeza y en la tercera el cuerpecito. Yo no paraba de decir “ya estás aquí, ya estás aquí”.

Nació a las 21:51′:53″. Tenía una vuelta de cordón en bandolera, se la quitó Mercedes y me pusieron al bebé encima. Tenía la cabeza morada y el cuerpo blanquito, lleno de vérmix. Aure le limpió la nariz y la boca. Como se hizo caca en el final del parto y hacía “gorgoritos”, le aspiraron por si acaso hubiera tragado algo de meconio, pero no tenía nada. Iker y Aure cortaron el cordón umbilical, cogiendo las tijeras entre los dos. Aure ató el cordonete. Alex en seguida se enganchó a la teta y en un par de contracciones más salió la placenta, que era grande y estaba envejecida y llena de calcificaciones. No pudimos hacer el batido, porque estaba bastante mal.

Entonces Iker vio el regalo que le trajo su hermanito, un camión de bomberos rojo que le hizo mucha ilusión. “Por eso tenía mamá la tripa tan gorda!”.

Me tumbé en la cama mientras me exploraban, el periné estaba intacto, ni un desgarro ni nada de nada. Tuve unos temblores tremendos durante un buen rato y al poco empezaron los entuertos.

Brindamos con las mujeres que nos acompañaron en esta maravillosa experiencia y lo celebramos con bombones de chocolate. En un ratito tenían todo recogido y hasta dejaron puesta una lavadora.

Sobre las 23:00h nos quedamos los 4 solitos en casa. Iker se durmió y nos bajamos Aure y yo con el bebé al sofá. Nos quedamos dormidos allí y a las 3:00h nos despertamos, subimos a la cama, le di tetita a Alex y se quedó dormidito hasta las 8:00h, 5 horas del tirón, tenía que estar agotado, como yo, de las 4 horas y media intensas de parto. Yo dormí a ratitos esa noche, entre contracciones. Por la mañana nos levantamos tranquilamente y después de desayunar, avisamos a la familia de que Alex ya había nacido, en casa.

Todos/as sabemos que este parto no hubiera sido posible sin las mujeres que lo acompañaron y estamos convencidas de que si hubiéramos estado en un hospital, habría sido una cesárea. Por eso le estaremos eternamente agradecidos/as a nuestras mujeres: Mercedes, Celia, Patricia y Mónica, cada una con su papel, imprescidibles todas.

Gracias a todas por esta maravillosa experiencia.

~ por Raquel Crespo en 5 noviembre, 2013.

4 comentarios to “Mi parto en casa, el nacimiento de Alex”

  1. Gracias a ti.

  2. El nacimiento de Alex, WOW!!!!
    Llevamos desde el día 11 de octubre de guardia, bueno tengo que decir que yo llevo de guardia desde que me invitaron, por la ilusión que me hace acompañar una vida nueva, jeje. Ya entran todos los sentidos, casi, en alerta.
    Comienzan las contracciones y pasan, bueno parece que todavía no. Llega el martes, llegan las contracciones.
    Buenos días Iker, vamos a jugar un rato!! y pasa la mañana. Llamada de Raquel, -el cuello está borrado, parece que estamos de parto, nos vamos para casa. Iker se queda a comer, pasta, las niñas están contentas por compartir la comida y recordamos sus nacimientos. Nos vamos a casa de los abuelos, Iker juega un rato con las chicas y la perrita Marlene.
    Vamos para el Casar, ha roto aguas!!!
    Llegamos Iker y yo antes y Raquel está guapísima en la pelota cantando el A”, qué le pasa a mamá? Alex está a punto de llegar!!!
    Mercedes, Celia, Patricia, ya están aquí, ahora sí.
    Iker va y viene, pregunta, canta la A, se mete en la piscina y chapotea, está eúforico y no sabe bien qué pasa, bueno sí pero su respuesta y su forma de verlo salta, juega, grita, sube y baja mil y una vez, come, se disfraza,contamos cuentos, acompaño con las mismas acciones, la A de mamá es cada vez más intensa y desde abajo pregunta por mamá.
    Subímos como una bala, nos han llamado, Alex asoma la coronilla, Iker no se perderá nada desde ese momento, bueno sólo un minuto para traer el regalo para Alex.
    No tengo palabras para escribir este momento, Alex está aqui. Regalo para Iker, supercamión con luces.
    Brindis, emoción, recoger, besarnos….. despedirnos!!!
    Es el cuarto parto que acompaño como amiga. Gracias!!! Después de recibir a mis tres hijas, las dos pequeñas en casa, el mayor regalo de la vida!!!
    Gracias Iker, Alex, Raquel y Aure

  3. Qué emocionante poder sentir lo que se vivió aquella tarde, desde los ojos de un niño, de mi hijo mayor… Y qué suerte, placer y agradecimiento, haber disfrutado de tu compañía Mónica, de la compañía de todas, mujeres de mi corazón. Nunca lo olvidaré.

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